Hola Nuria, ya de vuelta de nuestro inolvidable viaje por África
Todo ha ido bien y el viaje ha sido espectacular. Muy bien organizado, la ruta fantástica y mucha suerte con el tiempo.
Especial mención para Gonzalo Martín, nuestro guía, un tipo estupendo que hace su trabajo con verdadero entusiasmo y profesionalidad.
Seguro que repetiremos con Kananga
Este otoño fui tras ese sueño, me uní a un grupo de gente y recorrimos en diagonal
la verde Uganda, el sur de Kenia con sus cafetales, el norte agreste de Tanzania y terminamos en las azules aguas de Zanzíbar.
Esos miles de kilómetros los recorrimos arriba de un enorme y sorprendente
camión, una casa andante que transportaba nuestra comida, nuestras mesas y sillas, camas, ollas y platos y vasos, nuestros enseres, agua fresquita, música y risas.
Yo solía escribir bajo de algún árbol porque siempre acampábamos cerca de uno,
a la caída de la tarde y aprovechando los últimos rayos de sol; Ryszard Kapuscinski escribe que la vida en África siempre transcurre bajo de un árbol, allí se cuentan las historias del pasado y del presente, son verdaderas escuelas de vida; me sentía bien y el bolígrafo se deslizaba sobre el papel con gran facilidad, estaba relatando este viaje, quería guardar en papel todo lo vivido junto a vosotros, en esos días, para luego hacéroslo llegar como “penyora”, es una de mis palabras favoritas de mi lengua materna, en castellano quiere decir:
“lo que se da o hace como prueba o demostración de una cosa”.