EL PAÍS DOGÓN
Se trata de un espacio único en el mundo, acantilados, fallas y planicies, poblados de piedra entre baobabs y aldeas de adobe colgadas de la falla. Los Dogón llegaron a la Falla del Bandiagara hacia el siglo XIV procedentes del Mandé, desplazando de los acantilados a los Tellem, siendo estos últimos quienes construyeron las casas que hoy se pueden ver colgadas en las paredes de la falla y que, actualmente, se utilizan como tumbas Dogón.
En su relativo aislamiento, los Dogón forman uno de los pueblos que, con mayor pureza, han sabido preservar sus costumbres ancestrales. Pese a una ligera influencia del Islam, se han mantenido unidos en torno a la religión tradicional, expresada en una poética cosmogonía (relato mítico relativo a los orígenes del mundo) cuyos símbolos siguen interesando a muchos estudiosos. La religión Dogón está basada en la creencia de que la tierra, la luna y el sol fueron creados por una divinidad llamada Amma. Sus fetiches se encuentran en todas las poblaciones y son venerados con más o menos rigurosidad.
La estratificación social en el pueblo Dogón es de una clasificación compleja basada en la situación del individuo dentro de varios grupos sociales definidos por su ascendencia o situación. Las agrupaciones incluyen clan, que tiene un carácter patrilineal, y para los hombres, su pertenencia a una determinada agrupación de edad va en función de cuándo y con quienes participó en las ceremonias de iniciación.
La fiesta más importante en la cultura Dogón es el Sigui, celebrada cada 60 años. Con unas enormes máscaras y tocados que representan serpientes que pueden alcanzar hasta 10 metros, se celebran danzas que cuentan la historia de su cultura.
El Hogón es el depositario e intérprete de todo el saber que se desprende de sus creencias y es, al mismo tiempo, sacerdote y jefe del poblado. En cada aldea Dogón encontraremos una Togu-na o “La Casa de la Palabra”, donde los ancianos se reúnen durante largas horas para hablar, discutir y deliberar. La entrada de las mujeres no está permitida en el Togu-na, su equivalente son unas casas especiales a las afueras del poblado donde acuden mientras tienen la menstruación.
La arquitectura Dogón es única y cabe destacar como trazo común en todas ellas, sus puertas de madera labradas con las figuras de los ancestros.
El pueblo Dogón es eminentemente agricultor y por eso su año comienza en octubre al final de la época de lluvias, cuando se cosecha su cultivo principal, el mijo, del que obtienen hasta seis variedades. Se transporta en grandes cestos, se pone a secar en los tejados de las casas y se guarda posteriormente en los graneros. Se trata de un pueblo muy trabajador que incluso es solicitado por otras regiones del país por su fama de duros trabajadores.
