LA MEZQUITA DE DJENNÉ
La ciudad de Djenné, también conocida como Dienné, Jenne o Yenné, es un histórico enclave religioso y comercial situado en el delta interior del río Níger, cerca de la confluencia de los ríos Bani y Níger, en la parte central de la actual Malí. Fue, junto a Tombuctú y Mopti, una de las grandes ciudades del Sudán.
Su fundación data del siglo IX, y su apogeo como emporio comercial tuvo lugar en los siglos XIV-XVI, cuando perteneció sucesivamente a los imperios de Malí y Songhay. Por entonces, Djenné ya se había islamizado y en su centro se hallaba construida la Gran Mezquita, el monumento más sobresaliente de la arquitectura sudanesa. En el pasado la ciudad fue centro de comercio y enseñanza. La ciudad es famosa por su característica arquitectura a base de ladrillos de adobe.
Djenné se encuentra en la región de Mopti, situada en la parte central de Malí, en el delta interior del río Níger. La ciudad es capital de la subdivisión administrativa del Círculo de Djenné, que cuenta con unos 160.000 habitantes. Djenné se encuentra en la parte oriental del río Bani, que pasa por la ciudad, mientras que el río Níger pasa por su noroeste, confluyendo ambos en un lugar cercano.
El centro histórico de la ciudad de Djenné, junto con varios yacimientos arqueológicos de los alrededores, que representan etapas anteriores del poblamiento de la región, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988.
La Gran Mezquita de Djenné es el mayor edificio sagrado hecho de adobe del mundo, y también el mayor hecho de este material de una sola pieza con una superficie de 75×75m (5 625m²) y está considerada una cumbre de la arquitectura sudanesa-saheliana.
Se puede decir con seguridad que la primera mezquita de Djenné fue construida entre 1180 y 1330. El Imán de la mezquita Es-Sa'di, escribió en 1620 que en el año 1180 el sultán Koi Konboro se convirtió al islam. Más tarde entregó su palacio y mandó construir para los creyentes la primera mezquita de Djenné. Posteriormente se construyeron la torre y un muro adicional, y hoy se considera 1240 el año de su fundación.
Amadu Hammadi Bubu, el fundador del Imperio de Mecina, dejó en 1834 que la antigua mezquita, de 600 años, se derruyese, lo que se produjo en poco tiempo, debido a una lluvia continuada. Entonces consideró esa mezquita, surgida de un palacio, demasiado exuberante y lujosa. La única parte que permaneció del edificio original es el recinto que contiene las tumbas de los líderes locales.
La segunda mezquita se construyó nuevamente hacia 1896 en base a los planos antiguos, esta vez de apariencia más humilde. Fue demolida de nuevo para construir la mezquita que hay actualmente, la cual se hizo parecida en aspecto y tamaño a la primera. La construcción de la Gran Mezquita actual empezó en 1906 y se finalizó entre 1907 y 1909. Ismaila Traoré, el presidente del gremio de albañiles dirigió y supervisó su construcción. En esa época, Djenné era parte del África Occidental Francesa y los franceses pudieron ofrecer apoyo económico y político para la construcción de la mezquita y una madrasa cercana.
Muchas mezquitas de Malí cuentan con instalaciones eléctricas y sanitarias. En algunos casos se ha cubierto la fachada de azulejos, lo que ha arruinado su aspecto histórico y ha comprometido la integridad estructural del edificio. Aunque la “Gran Mezquita de Djenné” ha sido equipada con un sistema de megafonía, los ciudadanos de Djenné se han resistido a otras modernizaciones del edificio. La Gran Mezquita se cerró a los no musulmanes después de que unas fotos de moda del tejado y el interior de la zona de oración se consideraran una violación del acuerdo con los líderes locales.
Fuente: Wikipedia
FALLA DE BANDIAGARA (PAIS DOGON)
Los Acantilados de Bandiagara son una fractura geológica de aproximadamente 200 km de extensión, localizados entre la sabana y la planicie del río Níger. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1989.
Servía como refugio natural para los dogón, sus paredes escarpadas de roca ofrecían protección y abrigo, para camuflar perfectamente las casas de los dogón. Construidas de mezcla de arcilla, paja y excremento de bovino, eran y todavía lo son casi indistinguibles en la distancia. Ese mimetismo, nada casual, en una región belicosa, era ideal. Elevadas junto a las paredes más altas del precipicio, estas viviendas solo eran accesibles a través de la escalada de la roca (algunas todavía lo son), sobre todo aquellas que servían de objeto para la ocupación inicial. El terreno, aquí y allí esparcido de piedras sueltas, dificultaba la esclavización de sus miembros por grupos de caballería. Desde lo alto del precipicio la vista privilegiada señalizaba la aproximación de la amenaza, cuando todavía podía ser evitada o su impacto, minimizado.
Los Dogón llegaron a la escarpe hacia el siglo XV, el período de expansión del Imperio de Malí, pero el lugar estaba habitado por otros pueblos. Hay registros de habitantes en el acantilado desde 3000 años a. C. Los Telem, que fueron asimilados por los Dogón por influencias recíprocas y obligados a desplazarse, dejaron, entre otras cosas, el gran legado de las cavernas. En ellas se encuentra el lugar más sagrado para los Dogón, albergando sepulturas en los puntos más verticales del precipicio. Fueron erigidas en los puntos más inaccesibles, solo al alcance de los más hábiles escaladores por medio de cuerdas hechas de la fibra del baobab.
Fuente: Wikipedia
